Bizcocho de Naranja Clásico
Edición de origen. Naranja valenciana recién exprimida sobre una miga esponjosa y delicada, horneada en tandas reducidas.
La Marina Alta · Comunitat Valenciana
Naranja, limón y mandarina. Artesanía, origen y tradición desde el corazón del Mediterráneo.
— Desde 2026 —
Generaciones de familias valencianas cultivando, cuidando y preservando sus cítricos —naranja, limón y mandarina—. Pau Climent llega para revalorizar ese legado y transformarlo en productos de alto valor, con la misma paciencia que ellos y que el sol mediterráneo le dedican cada estación.
Nuestro impacto
Cada pieza que rescatamos del descarte se transforma en producto de atelier. Una huerta más viva, un Mediterráneo más sostenible.
Colección
Naranja, limón y mandarina elaborados en pequeñas tandas en nuestro obrador. Sin conservantes, sin prisa.
Edición de origen. Naranja valenciana recién exprimida sobre una miga esponjosa y delicada, horneada en tandas reducidas.
Nueva edición. Nuestra receta clásica enriquecida con perlas de chocolate negro: el cítrico mediterráneo y el cacao en equilibrio.
Edición de atelier. Finas rodajas de naranja confitadas a fuego lento y veladas en chocolate negro de origen único.
Edición de temporada. Cocida lentamente con piel finamente cortada, preservando el aroma y el carácter del cítrico valenciano.
Edición fresca. Exprimido en frío y embotellado el mismo día de la recolección, para llevar el huerto a la mesa.

El Atelier
Nuestro obrador está a menos de un kilómetro de los huertos. La naranja, el limón y la mandarina llegan cada mañana, todavía frescos de rocío, y ese mismo día se transforman.
Defendemos la proximidad como una forma de respeto: hacia la tierra valenciana, hacia quienes la trabajan y hacia quienes acaban disfrutando del producto.
Llamamos a este lugar atelier porque cada receta se trabaja a mano, revalorizando el cítrico de nuestra tierra con la atención de un artesano.
Comarca de La Marina Alta
La huerta valenciana vive entre la sierra y el mar. Suelos calizos, brisa salina y más de 300 días de sol al año: un microclima único que regala a la naranja, al limón y a la mandarina una dulzura limpia, equilibrada, inconfundible.